Toda marca nace de una idea.
Pero, antes de una idea, siempre hay una persona.
Este cuaderno cuenta la historia de la persona que, durante muchos años, fue reuniendo las preguntas que un día terminarían convirtiéndose en Pöncci.
Los regalos que pasaron por mis manos
Hola, soy Patricia, creadora de Pöncci Giftbox.
Durante muchos años trabajando de cara al público, fuí observando el comportamiento de las personas al momento de elegir y adquirir un regalo. Sin saberlo, esa experiencia terminaría dando forma a una pregunta que cambiaría mi vida.
Trabajé durante tres décadas en atención al cliente.
Los primeros diez años fui vendedora.
Los veinte siguientes, cajera.
Durante todo ese tiempo escuché una frase incontables veces.
"Es para regalo."
Miles y miles de regalos pasaron por mis manos.
Y, con el paso de los años, empecé a notar algo que cada vez me hacía reflexionar más.
Muchos de esos regalos eran elegidos con apuro.
A veces para llegar a tiempo a un cumpleaños.
Un aniversario.
Una fecha especial.
Otras veces, simplemente para cumplir con un compromiso.
No era el regalo en sí lo que llamaba mi atención.
Era la ausencia de esa pequeña pausa que transforma un regalo en un gesto con intención.
Pensar para quién era.
Pensar por qué se elegía.
Pensar qué se quería transmitir con ese regalo.
Siempre me pareció importante que existiera la posibilidad de cambiar un producto si era necesario.
Pero también veía cómo un regalo era elegido y adquirido simplemente con la idea de ser cambiado por otro. Y muchas veces quien lo recibió lo cambiaba por algo completamente distinto.
Y esa reflexión me acompañó durante muchos años...
A principios de este año tuve la oportunidad de empezar mi vida laboral desde cero.
Podría haber elegido el camino más conocido.
Después de tres décadas de experiencia, volver a hacer aquello que ya sabía hacer.
Pero elegí algo muy distinto.
Elegí el desafío de crear una marca que representara mi propia manera de entender el significado de un regalo.
Una marca que ayudara a recuperar el valor de la intención al regalar, tomándose un momento para pensar:
¿Para quién es?
¿Con qué intención lo elijo?
¿Qué quiero que esa persona sienta cuando lo reciba?
Con el tiempo comprendí que aquellas preguntas no buscaban una respuesta inmediata.
Necesitaban convertirse en una manera distinta de regalar.
Así nació Pöncci.